
Marín – 3 – 57
Mary-Carmen G. Fontao
Palmeira
La carta no tiene fecha definida, pero, a juzgar por el contenido, parece que encaja aquí; le cuento bastantes cosas: que pretendía mi padre que fuese mi madre a las Fallas de Valencia, pero que no es posible a causa de los muchos compromisos que tiene contraídos para esas fechas; que lo mismo ocurriría si nos fuésemos mi hermana y yo; que me estoy dedicando a la mecánica con el arreglo de una bicicleta y no se me da nada mal; que estoy a plan ahorrativo y, al paso que llevo, podremos casarnos en unos cuantos años; que no me enfado si el sábado va al fútbol con su tío de Vigo, que los días pasan rápido y en Semana Santa podremos vernos sin tanta restricción; y que la bicicleta, en apariencia, quedó imponente.
“Hoy me pasé la tarde, desde que llegué de Riveira, haciendo de mecánico. No tuve una clase y salí a las cinco. Estaba la tarde estupenda y me vine andando. Después, hasta que se hizo de noche, me lo pasé arreglando una bicicleta. Hacía lo menos dos años que estaba arrinconada y toda escacharrada. La desmonté, la limpié, miré los neumáticos y encontré dos pinchazos, les puse unos parches y, como estaba bastante cansada, lo dejé para mañana. Ahora me queda ver si pierden aire y montarla. Lo que más me inclinó a arreglarla fue porque suben el coche a tres pesetas, me sale la ida y vuelta en seis y ese dinero puedo muy bien ahorrármelo, pues mi madre seguirá dándomelo”.
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Marín 15 – 3 – 57
Mary-Carmen G. Fontao
Palmeira
Me cuenta que está escribiéndome desde el Casino de Marín, un lugar más agradable que la Escuela, mientras hace tiempo para llamarme por teléfono; aunque teme no encontrarme o que las interferencias no nos permitan hablar, como suele ocurrir; que recibió mi carta con retraso; que hoy se dedicaron a hacer prácticas de tiro entre dos destructores y acabaron bastante cansados; que lleva un par de días sintiéndose mal y sin apetito (al leer sus últimas cartas me sentía extrañada de que no se quejase del estómago y más al tener el convencimiento de que es celíaco; y, aunque hay párrafos preciosos, procuro extraer aquellos que pueden dar alguna luz sobre la enfermedad), pero que no quiere hospitalizarse, no fuese a quedarse sin poder venir el fin de semana, pues siempre puede haber una posibilidad por muy remota que sea.
“Llevo cuatro días de un humor malísimo, no sé ciertamente lo que puede ser: ando todo el día mareado, con un buen dolor de cabeza y me es completamente imposible comer, tanto es así que estuve dos días sin probar bocado. De buena gana me hubiese ido al Hospital, pero no quiero hacerlo por dos razones: por un lado, porque no quiero acostarme estando el domingo por medio y teniendo alguna posibilidad de verte —aunque muy remota—; por otro lado, no me conviene porque estamos en plenos exámenes y hay que estudiar bastante”.
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Palmeira 16 – 3 – 57
Rafael F. Ráfales
Marín
Desde que utilizo la bicicleta llego más pronto; que hoy me estaban esperando en el camino Lolita y otro primito, nos paramos a cazar ranas y, aunque no cazamos ninguna, lo pasamos muy bien; que ya podía llegar el día de vernos porque estoy cansada de darle besos a su foto y me gustaría poder dárselos a él.
“Anteayer se me ocurrió ir andando a la Magdalena, después de venir de clase en bicicleta. No tenía idea de la distancia que hay desde la Puebla hasta allá, pero ahora lo sé bien. Cuando llegué comenzaba a oscurecer y se quedaron todos admirados de mi atrevimiento. Querían que me quedase y lo haría de buena gana si no fuese por las clases. Seguramente vuelva el día de san José. Estuve animando a mis primas a que me acompañen a Marín y me prometieron que cualquier día que haga bueno lo harán. Tendrás que enseñarnos la Escuela. ¿No tendrás por ahí un amigo un poco presentable que haya cumplido los 35? Por supuesto, deberá tener tu estatura para que haga pareja con mi prima. Menos, nada. Ella cumplió los 35, pero parece no tener más de 26. Además, posee una buena fortuna. La otra prima —en realidad, son parientes de mi madre— es más bajita y bastante tímida, al menos con los chicos, y no le va a la zaga a la otra en posesiones (si saben que te estoy diciendo esto, me matan y ya no quieren venir conmigo. ¡Con lo puritanas que son las dos!). Bueno, ya te las compondrás para que no lo pasen mal y así es probable que no sea la última vez que vayamos”.
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Marín 18 – 3 – 57
Mary-Carmen G. Fontao
Palmeira
A pesar de comenzar la carta de una manera un tanto hiriente, a causa de que yo me comporté de forma sarcástica por teléfono —según él— y sin razón alguna, acabó de la manera más bonita; que, a pesar de pasar una noche muy mala, hasta con fiebre, al día siguiente se encontraba mejor, cogió el tren y se fue a pasar el día a Santiago; que al pasar por Villagarcía se asomó a la ventanilla por si yo estaba esperándolo en la estación, aunque resultaría poco menos que una quimera; que en Santiago pasó la tarde con varios de sus antiguos compañeros recordando tiempos; también estuvo con Pellit, hermano de mi amiga Sina.
“Ayer estuve con Pellit. Me dijo que su hermana tiene verdaderas ganas de que vayas a pasar unos cuantos días en Santiago. Me insistió mucho en que te lo dijese y, francamente, me pareció verle bastante interés. Como su hermana se cambió de piso, te mando la tarjeta con la nueva dirección. Cativiña, en caso de que decidas ir, deberás buscar días que cuadren con sábado y domingo, por ejemplo, de viernes a domingo; así estarías con ella la mitad del tiempo y conmigo la otra mitad. ¿Qué te parece? Me agradaría mucho que pudieses ir, creo que sería un placer recorrer a tu lado, una vez más, las rúas compostelanas y recordar tiempos pasados”.














