Asalto en la biblioteca

Tú. La de las gafas de concha. Es tu turno. ¿Cómo te llamas?

—Mi nombre es Julia. Aunque también puedes llamarme Juliana. O Ana, simplemente.

—Si te parece, el santoral completo. ¡No te jode!

—Verás, aunque mi nombre de pila…

—¡Abrevia!

—Creía necesaria la aclaración, pero ante tu apremio… Sin embargo, déjame que repruebe  tu conducta antes de comenzar mi historia: no le veo la gracia a tu genial entrada en esta biblioteca a la hora de cierre—pistola en ristre— y amenazando con volarnos la tapa de los sesos a las personas que aquí nos encontramos, si no te gusta la historia que nos obligas a contar… Sigue leyendo