Covid 19

palmeira

Desde este encierro domiciliario voluntario que me he impuesto hace varios días a causa de la pandemia que venimos sufriendo, pude observar que gran parte de la población se mostraba ajena a la grave situación que estamos atravesando y continuaba sin cumplir unas normas mínimas de convivencia: a pesar de hacerse pública a través todos los medios informativos la necesidad de permanencia de los ciudadanos en sus domicilios -salvo excepciones no muy claras- miraba como la gente entraba y salía, sin guardar la mínima distancia recomendada, en la confitería que alcanzo a ver desde mi ventana. Y lo que es peor: ayer el jolgorio y griterío de los niños -y de los no tan niños- que llegaba desde el parque cercano hacía suponer que eran muchos los que se habían echado a la calle. Entiendo que resulte duro para los padres mantener a los chavales encerrados en casa, pero mucho peor sería que la enfermedad se extendiese a pasos agigantados y el personal sanitario que está al pie del cañón acabe también enfermo o extenuado. Sigue leyendo