Dos corazones entrelazados

Mi medio de transporte habitual es el autobús urbano y mi asiento preferido el que está situado detrás del conductor, ya que en ese asiento puedo leer a mis anchas sin miradas indiscretas. Esa tarde no tuve suerte: en el asiento se había instalado un adolescente que manipulaba un móvil, ajeno a todo lo demás.

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