Don Carlo

vivienda

La primera vez que asistí a la ópera Don Carlo había bregado duro durante toda la jornada, me sentía medio griposa, salí tarde del trabajo más tarde de lo acostumbrado y, para colmo de males, la obra comenzaba una hora antes de lo habitual, dada su larga duración. Imposible llevar coche a causa de la dificultad para aparcar por la zona. Un taxi, ¡ni soñarlo!, además de caro no era garantía de llegar a tiempo por culpa del atasco que imperaba a la hora de salida de los colegios…. No me quedaba más solución que depender de una combinación entre autobús y Metro. Sigue leyendo