Regalo de navidad

Se acercaba la navidad. Un hijo mío me pidió si podría vender entre mis amistades un talonario de lotería para una asociación de sordomudos a la cual pertenecían los padres de un compañero de trabajo (sordomudos los dos). A pesar de no dárseme bien eso de las ventas, acepté con gusto.

En aquella época estudiaba Teología para postgraduados en la Pontificia de Comillas.

Al finalizar mi horario de trabajo y, a pesar de tener que coger dos autobuses, siempre llegaba a Alberto Aguilera con tiempo suficiente para tomarme un café. Al principio me lo tomaba en una cafetería próxima al ICADE, aunque más tarde opté por tomármelo en la cafetería del propio Centro. Aquella tarde llegué con tiempo sobrado y me senté en un pequeño reservado, en vez de tomarme el café en la barra, como tenía por costumbre. Y, puesto que contaba con tiempo suficiente, pedí un café con leche con tostada. Sigue leyendo

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Frase del día

taller en familia

«Si no se produce felicidad, no se tiene derecho a ella».
(José Luís Sampedro)

Creo que su obra traduce su pensamiento: «La sonrisa etrusca», por ejemplo.

«Hay que querer a la persona a la que se enseña y, sobre todo, enseñarle a ser él mismo: amor y provocación».

Para mí que utilizaba la mayéutica, el método que aplicaba Sócrates.

Fue José Luís Sampedro el que tuvo la genial ocurrencia de dejar sobre un banco aquellos libros de los que puedes desprenderte (aunque te cueste un poco).

Otra de bolsos (y las que me quedan…)

Cuando viajo en autobús suelo sentarme —si lo atrapo vacío—  en el asiento situado detrás del conductor. (Aunque me repita, considero necesaria la aclaración.)

Aquel día me apeé en Plaza del Marqués de Salamanca con intención de bajar por la calle de “Ortega y Gasset” (antes “Lista”) hacia Serrano, dispuesta a curiosear los escaparates de las grandes firmas ubicadas en esa zona. Sólo curiosear, porque, además de los precios astronómicos de los artículos que allí se exponen —¡y venden!—, todos ellos lejos del alcance de mi precaria economía, nunca se me ocurriría comprar semejantes horteradas (salvo escasas excepciones) ni siquiera a precio de saldo. Aunque, pensándolo bien, en este tipo de tiendas no existen las rebajas, y, si alguna vez las hubiere, para nombrarlas utilizan algún tipo de eufemismo que deje a buen recaudo la categoría del establecimiento. Sigue leyendo

Mis compañeros de camino

En cierta ocasión alguien me preguntó si los libros tenían algún significado en mi vida.

Respondí que para mí libros y música estarán siempre fuertemente ligados, pues los dos son, a partes iguales, mis más grandes pasiones, mis compañeros inseparables en la difícil singladura de la vida. Los dos –libros y música- fortalecen por igual mi espíritu inquieto y están prestos a venir en mi ayuda a cualquier hora del día o de la noche que los llame, transportándome a lugares insospechados. Y están ligados, además, porque al escuchar una pieza musical siento siempre la necesidad de conocer el momento y las circunstancias en que fue concebida, comenzando así a bucear en la vida de su artífice. Y la vida de éste me acerca a otras vidas ciertamente interesantes. Sigue leyendo