Abrazos navideños

A cuantos entráis en este blog, os deseo un Alegre Fin de Año y que el 2018 aparezca con un enorme surtido de cosas buenas impregnadas de altruismo y una gran dosis de buen humor.

Un Fuerte Abrazo Navideño.

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El padre Hortelano

Sucedió hace mucho tiempo. Ni siquiera sé si seguirá viviendo…

Aquel domingo no había podido asistir a misa y la última de mi parroquia estaba a punto de finalizar. Alguien me informó que en los Redentoristas de Félix Boix se celebraba cada domingo una misa a las nueve de la noche. Aunque se acercaba la hora de comenzar,  el tráfico era fluido por tratarse de día festivo y sólo me llevaría unos minutos llegar hasta la iglesia. Sin pensármelo dos veces, cogí el coche y allá me fui.  No recuerdo la fecha, pero sí que se trataba de una noche invernal, a juzgar por la enorme sensación de frío que se sentía.

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El foulard

Al observar el desarrollo de las elecciones catalanas y a los tertulianos que las están comentando, no me queda otra opción que hacer alusión a la bufanda o fular (del francés, “foulard”), sobre todo en los hombres, que siempre eran los más reacios en seguir los dictados de la moda y hoy son los primeros en adoptarlos.

Es cierto que la bufanda –o fular– siempre estuvo en boga. Y no digamos para aquellos que no disponían de posibles con qué adquirir un gabán que les quitase el frío o se veían obligados a venderlo para llevarse algo comestible a la boca o comprar medicinas (como les ocurría a los protagonistas de “La boheme”, opera a la qué asistí ayer; aun que, en esta ocasión, creo que sólo uno de ellos llevaba bufanda: para muestra un botón…). Sigue leyendo

¡Chócala!

Se acercaba el Día del Padre. La profesora de 5º de Básica encargó a los alumnos que trajesen a la clase de manualidades un bloque de barro destinado a modelar un cenicero para regalar a sus padres.

Borja –un alumno muy avispado- se acercó presuroso a la mesa de la maestra y, con voz casi en grito:

-Señorita, ¡yo a mí padre no le hago ningún cenicero! Sigue leyendo

Feliz Navidad


Ansío que la navidad nos haga reflexionar a todos sobre nuestros comportamientos hedonistas; pensar un poco en los demás; ser lo suficientemente críticos para exigir a nuestros gobernantes que, en vez de despellejarse en disputas vacías, hagan lo imposible por unir esfuerzos para llegar a los lugares más desprotegidos.

La expresión de esta niña nos lo está exigiendo.

¡Ojalá seamos capaces de poner en esa carita triste una sonrisa alegre!