Como cada mañana

Como cada mañana al acabar de desayunar, me asomé al ventanal que da al pequeño jardín a esparcir el almuerzo a los pájaros. Me llamó la atención que ninguno hiciese acto de presencia al verme aparecer. Ni siquiera al lanzar el primer puñado de la comida que voy reuniendo desde el día anterior, desmenuzándola al máximo ya que se trata de pájaros muy pequeños.

Esperé un buen rato sin resultado. Volví un poco más tarde y, al ver que el jardín seguía desierto, me olvidé del tema.

A la mañana siguiente realicé la misma operación, y a la otra…, pero los pájaros continuaban sin aparecer a la cita diaria. Sin encontrar explicación al hecho, opté por dejar la cuestión aparcada.

Fue hace unos días cuando caí de la burra al escuchar una charla que la directora del Centro de Logopedia Sanchinarro, Icíar Casado, dirigía por Internet a los padres que sufren con sus hijos la reclusión generada por esta pandemia: les decía, entre otras cosas, que los niños para orientarse en el tiempo recurren a situaciones y hechos que se repiten de forma sistemática a lo largo del día.

Según este razonamiento, no eran los pájaros los que habían faltado a la cita matinal, sino yo: al no tener en cuenta un cambio de horario que para ellos no existe, les estaba sirviendo el desayuno con una hora de antelación.

A la mañana siguiente hice acto de presencia una hora más tarde y allí estaba la “trouppe” de pajarillos al completo amenizando con sus trinos mi aparición. Ya que les había fallado, esa mañana procuré tener un detalle lanzándoles unos granos de arroz, que era lo único que encontré a mano y que engulleron como si no hubiesen desayunado.

8 comentarios en “Como cada mañana

  1. Querida Mari Carmen:
    Ya me imagino lo mal que te encontrarías pensando en lo que estaría ocurriendo al no presentarse a la cita cotidiana la bandada de avecillas. A mí me ocurre todo lo contrario; las gaviotas se comen más el pienso que le pongo cada día a mis perros, que los propios caninos. Están más lúcidas las aves que mis propios canes. Y para más “inri” el balcón está lleno de lo que su intestino digiere. Si pudiera ponerle un mensaje en las patitas, te los agenciaría para Madrid.
    Bueno, disfruta con ellos.
    Moitos biquiños desde a nosa Palmeira e, saúde, moita saude.

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  2. Eso es lo que necesitamos: mucha salud para ir aguantando hasta que los investigadores den con un remedio eficaz que elimine el “bicho feo”, como le llaman mis bisnietos en las canciones que me envían por wassap. Yo les cuento cuentos. El otro día se me ocurrió grabar uno con acción en el espejo del cuarto de baño, que es muy amplio, y lo único que logré grabar fue la cesta con el papel higiénico, el cestón de la ropa sucia y todo lo que había debajo de la encimera.
    Muchas gracias por tu entrada con el recuerdo de las gaviotas a las espero poder disfrutar, si el “bicho feo” me lo permite..
    Biquiños dende lonxe.

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  3. ¡Otra vez con una metedura de las mías..! Caiga donde caiga, esta respuesta que sirva para las dos.
    Tienes razón, Luna, en lo del cambio de horario: con mi despiste habitual .podría escribir montones de anécdotas, y para los niños ni te cuento… La prueba la tenemos en el comportamiento de los pájaros…..
    Un abrazo enorme.

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  4. Es de suponer que sea así, por lo evidente que resulta. Aunque yo, si no llega a ser por la charla de Icíar, seguiría convencida de que los pajaritos me habían abandonado.
    Me encanta que hayas visitado mi blog, a pesar de no enterarme hasta hoy. Parece un contrasentido, pero ando escasísima de tiempo: el encierro me ha hecho descubrir montones de cosas que tenía pendientes y me he puesto manos a la obra.
    Un beso sin virus.

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  5. Es curioso y es muy curiosa tu observación, Carmen. Con la reducción de la intensidad del tráfico y los ruidos, yo también he observado el cambio de costumbres de los pájaros en el espacio que tengo delante de casa; y también he visto en una noticia cómo los jabalíes entraban en una población como Getxo, cercana a mi casa. La Naturaleza y su vida recuperan sus espacios. ¿Esta catástrofe
    humanitaria, social y económica tendrá alguna contrapartida en el avance del cambio climático? No sé, ¡qué año tan extraño éste de 2020!

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  6. Tremendo, Julio. Con el paso de los días me he ido “afacendo” -como decimos en Galicia- a la nueva realidad, pero cuando comenzó todo esto creí estar viviendo una horrible pesadilla. Que nuestro modo de vida va a dar un enorme vuelco, está clarísimo. Lo que no veo tan claro es que la condición humana haya sacado algún aprendizaje.
    En cuanto a los jabalíes, no sois los únicos que disfrutáis de su compañía: comienzan a verse por alguna zona de Madrid.
    Gracias por tu visita. Mucha salud.

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