Dos corazones entrelazados

Mi medio de transporte habitual es el autobús urbano y mi asiento preferido el que está situado detrás del conductor, ya que en ese asiento puedo leer a mis anchas sin miradas indiscretas. Esa tarde no tuve suerte: en el asiento se había instalado un adolescente que manipulaba un móvil, ajeno a todo lo demás.

Las dos plazas situadas enfrente de la única que encontré libre estaban ocupadas por dos viejecitos -hombre y mujer- que me miraban con expresión sonriente, aunque la mirada de la mujer más que mirar parecía perderse en el vacío.  Tenían las manos entrelazadas y en el semblante del hombre se notaba la necesidad de hablar. Por tal razón ni siquiera intenté sacar del bolso el libro que llevaba destinado para la ocasión.

No recuerdo si fui yo la que inició la charla con algún comentario trivial, pero el caso es que aquel hombre comenzó a dar rienda suelta a sus sentimientos: “Si usted la hubiese conocido hace unos años… -dijo mirando a su compañera-. Hoy no es ni la sombra de lo que fue: alegre, culta, sociable,  bellísima… Me enamoré de ella nada más comenzar el primer curso y nunca más nos separamos; y es que, además, estudiábamos la misma carrera.  Fuimos muy felices… Y lo seguimos siendo, aunque tenga la sensación de que ni padece ni siente. Es como un bebé al que hay que cuidar. A veces parece asomar a su semblante un atisbo de lucidez, y en ese momento le prodigo más besos y caricias que nunca. Es dócil y se deja conducir. Si el tiempo lo permite bajamos al parque o cogemos un autobús hasta final de trayecto, apeándonos al regresar al punto de partida. Como hoy”.

El hombre siguió dando rienda suelta a sus emociones mientras miraba a su compañera con una ternura infinita, aunque ella no se percatase del gesto ¿O sí?

6 comentarios en “Dos corazones entrelazados

  1. Qué triste y qué bonito. Yo creo que sí siente, aunque no sea consciente de un gesto en concreto, el sentimiento puede llegarle.
    Todo el mundo debería tener a alguien que le diera la mano, a pesar de todo.
    Un abrazo enorme

    Me gusta

  2. Gracias, Luna, por tu entrada. Puedo asegurarte que los días que acudí a urgencias a altas horas de la noche me di cuenta de la soledad de muchas personas mayores que seguramente tenemos muy cerca de nosotros y no nos enteramos o miramos para otro lado. Creo que los Gobiernos, si se empeñan, tienen mil formas de aliviar estas situaciones. Por mi parte, trato de hacer cuanto puedo. Pero siempre te parece muy poco.
    Un abrazo grandísimo.

    Le gusta a 1 persona

  3. No sé si habrás visto o leído “El diario de Noah”. Es una novela de Nicholas Sparks que relata la vida de una amantísima pareja que con el paso de los años a ella tuvieron que internarla en una residencia. Es una novela casi tan bonita como lo que acabas de relatar, querida Mari Carmen.
    Siempre ha habido y habrá, gente que el amor vivido, lo conservará hasta que la muerte los separe.
    Los protagonistas de tu relato son ese botón de muestra, y quien lo ha escrito ha sabido transmitir ese amor a la perfección.
    Besiños palmeiráns.

    Me gusta

  4. No leí el libro que comentas. Tiene que ser precioso, pero me figuro que muy triste. Mi mala distribución del tiempo no da para mucho. Encima últimamente anduve bastante depauperada: parece ser que a estas alturas descubro que soy alérgica al gluten… Con lo que me gusta el pan, ¡me muero! Para más INRI, justo el día que comienzo el régimen, mi nieta me trae un roscón y un bollo de pan de los auténticos. Los tengo en el congelador, por si lo del gluten no prospera. Lo malo -o lo bueno, según se mire- es que con los pocos días que llevo con el plan, me encuentro mucho mejor.
    ¡Madre mía! Me había prometido acostarme temprano y ya vuelvo a las andadas…
    Un abrazo grande, grande y que tengas bonitos sueños.

    Me gusta

  5. Cuando tus medios habituales de locomoción son el Metro y el autobús, te encuentras con situaciones de todo tipo: tiernas, como la que relato, aunque también con otras menos gratas en las que, a veces, te ves involucrada sin pretenderlo. No soy partidaria de meterme en donde no me llaman, pero también odio las injusticias…
    Muchas gracias por tu entrada.
    Salud y buen ánimo de cara a la Navidad.

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios .