¡Chócala!

Se acercaba el Día del Padre. La profesora de 5º de Básica encargó a los alumnos que trajesen a la clase de manualidades un bloque de barro destinado a modelar un cenicero para regalar a sus padres.

Borja –un alumno muy avispado- se acercó presuroso a la mesa de la maestra y, con voz casi en grito:

-Señorita, ¡yo a mí padre no le hago ningún cenicero!

-¿Es qué tu padre no fuma?

-Como un carretero… Pero yo no le hago un cenicero a mi padre porque nos ha abandonado.

-¿Tu madre fuma?

-No

-¿Qué te parece si modelas un jarrón en el que podrías colocar unas flores secas y se lo regalas a tu madre?

-Me parece chachi piruli.

Al volver a su pupitre, Borja fue interceptado por Julio, un niño taciturno e irascible en ocasiones:

-¿Tu padre os ha abandonado…? -fue la pregunta, con cierto aire de incredulidad, de Julio a Borja.

-Sí

¿Y se ha ido con otra?

-¡Sííí!

A Julio se le iluminó la cara.

-¡¡¡Chócala!!! –dijo, tendiéndole la mano a Borja.

(Este episodio ocurrió cuando las separaciones matrimoniales todavía eran hechos aislados y fumar “como un carretero” algo habitual).

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8 comentarios en “¡Chócala!

  1. Es una lástima que la lluvia no sea transferible, porque está visto que nunca llueve a gusto de todos.
    En cuanto a las separaciones matrimoniales, es cierto que hoy se puede aplicar lo de “mal de muchos” Sin embargo a los hijos pequeños les siguen afectando. A los mayores, menos: conozco casos en los que hasta se benefician de las dos bandas.
    Muchas gracias por acordarte de mí. Otro besote.

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  2. Querida Mari Carmen; los bígamos entendieron las palabras bíblicas con una errata: “Amarás a DOS sobre todas las cosas”. El padre de este niño, amó a dos, a tres, y… luego se marchó a buscar tabaco y se fue con la rubia estanquera.
    Creo que hoy estoy siendo demasiado negativa. Hoy tendría que llamarme ¡AY!
    Para compensar, besiños palmeiráns.

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  3. Por muy negativa que te muestres, tu comentario expresa la cruda realidad. También se dan casos a la inversa, pero menos. Y se daban… Recuerdo algunos episodios de ésta índole y puedo asegurarte que los hijos sufrían mucho más cuando era la madre la que abandonaba el hogar.
    Tu comentario tiene chispa. En todo caso soy yo la que se muestra cariacontecida en sus respuestas. “C´est la vie”, que diría un francés.
    Besos misturados.

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