La palabra más amplia

Con los ojos cerrados traté de buscar en mi interior el vocablo más amplio en contenidos, cayendo en la cuenta de que podía echar mano de muchos: existencia, amor, ilusión, libertad, hogar… Como todos me parecían válidos —razonándolos— opté por dejar la cuestión “aparcada”.

Fue un domingo —13 de mayo— en un pueblo perdido en la geografía manchega, entre olivares y prados cuajados de bellísimas flores silvestres —explosión de colores—, donde decidí que la más amplia y más hermosa palabra se llamaba PAZ.

Sí. Me habían invitado unos amigos a la romería en honor a Santa María de la Paz, en la que era trasladada la imagen de la Virgen desde la iglesia parroquial hasta una pequeña ermita situada a 8 Km del pueblo en un idílico paraje.

Después de la misa, bellamente cantada por el coro parroquial, los romeros compartimos la comida sentados sobre la fresca hierba de una frondosa arboleda. Realmente en aquel lugar se respiraba paz. Y el momento me llevó a pensar en esa paz interior tan difícil de lograr en el tráfago de la gran ciudad. Aun así se me figuró que también allí se podría encontrar ese lugar idílico si nos afanásemos un poco en buscarlo sin dejarnos dominar por las circunstancias: encarándonos con nuestro yo más profundo para vaciarlo de nosotros mismos y meternos en la piel de los otros; dejando a un lado nuestras angustias, nuestros miedos… compartiendo los de los demás. Tratando de amar la vida —la nuestra—, pero siempre en relación con la de los otros. Revistiéndonos de ternura,  de entrega, de compromiso (¡qué difícil vocablo!). Sólo así podremos encontrar la verdadera paz aun en los momentos más duros.

Sí. Decididamente la palabra más amplia es… PAZ. Y hoy, más que nunca.

Por algo la deseamos cuando comienza un nuevo año.

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6 comentarios en “La palabra más amplia

  1. En el mundo actual esa Paz es ¿casi? una utopía. Pero si todos diésemos un poquito de nosotros, algo se podría lograr. Aunque parezca que imperen el egoísmo y el desamor, son muchas las personas honestas que te encuentras en la vida. La cuestión es cómo contagiar lo bueno de cada uno a los demás. Pongámonos a ello. ¿Se te ocurre cómo empezar? Un abrazo grande.

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