Recordando a Casares

Esta tarde he asistido en el Auditorio de Riveira a una charla sobre el escritor Carlos Casares impartida por el dibujante y literato Siro López. La conferencia -muy interesante y amena-, más que versar sobre la obra de Carlos Casares, se refirió a las vivencias del conferenciante con el escritor y político. No conocía en directo a Siro López y he de reconocer que, además de excelente orador y con un gran sentido del humor, su aspecto me resultó atrayente, de buena persona. Si en alguna ocasión vuelve a dar una conferencia en la Casa de Galicia de Madrid -o en cualquier otra entidad- allí me planto. La charla también me ha hecho rememorar episodios de mis años mozos en mi tierra natal.

He de confesar que, dada mi larga ausencia de Galicia, mi dominio del idioma gallego es bastante precario. Me refiero al gallego ¿academicista? En realidad desconozco los criterios que se han seguido a la hora de transformar el gallego que se hablaba en mi época en el que hoy se habla, pero tengo la sensación de que muchos son aleatorios. Lo que sí noto es que  la dulzura del gallego de antaño se va perdiendo. Y no me refiero a la charla de hoy, en la que el conferenciante estuvo comedido, sin “verbas” demasiado rebuscadas. Seguramente mi apreciación sobre el tema del idioma se deba a mi falta de contacto continuado con las trasformaciones que ha ido sufriendo y, en ese sentido, me sienta extraña en mi tierra. Me refiero a la hora de escuchar las noticias en los medios informativos y cosas por el estilo. El pueblo llano continúa sin evolucionar en lo tocante al idioma: tengo la costumbre de hablar en gallego cuando me encuentro en Galicia y lo curioso es que la gente me responde en castellano o –como mucho- en el gallego de siempre.

Pensaba ceñir este comentario a la magnífica charla de Siro López, pero –como es habitual- me he ido por los cerros de Úbeda con la cuestión del idioma.

Me encanta mi lengua materna. Evolucionando sí, pero sin vocablos y giros espurios que la deformen y hagan perder su ancestral belleza. Trato de ponerme al día, eliminando de mi vocabulario aquello que no me guste. Por supuesto.

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Un comentario en “Recordando a Casares

  1. Querida prima: Estoy completamente de acuerdo en todo lo que dices sobre Siro López, a mí, también me fascinó su locuacidad. El tiempo se me pasó volando y referente a su físico he pensado lo mismo que tú: tiene cara de buena gente.
    Un besazo, querida Mari Carmen.

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