Genio y figura

En aquella ocasión —como suele ocurrir en las horas punta— el autobús iba lleno.

Normalmente, cuando logro  atrapar vacío el asiento de detrás del conductor, me instalo allí, saco del bolso un libro de bolsillo — quiero decir, de los que pesan poco—  y me dedico a leer. Pero como ese día  mi asiento preferido estaba ocupado, me quedé de pie en el pasillo, a la altura de ese asiento. A pesar de ir de pie, me enfrasqué en la lectura y no me percaté de que el autobús acababa de parar en mi punto de destino. Alcé la vista en ese momento y, al darme cuenta, agarré del suelo la bolsa con el logotipo de unos grandes almacenes en la que llevaba unos vaqueros para cambiar por otra talla.

Cuando me dirigía dando codazos hacia la puerta de salida, el conductor comenzó a berrear:

—¡Señora, la bolsa!

—La llevo, gracias —respondí  con la mejor de mis sonrisas.

El hombre seguía vociferando con lo de la bolsa, sin abrirme la puerta. Y yo, erre que erre, mostraba la bolsa para que se enterase de una vez que la llevaba.

Como la puerta no se abría, retrocedí hasta el puesto del conductor.

—No entiendo por qué no me abre: le estoy diciendo que no he olvidado la bolsa.

—¡Querrá decir la bolsa de esa señora!  —me corrigió el conductor señalando a la mujer que se sentaba detrás de él.

—¡Le aseguro que no entiendo nada …!  —respondí, alzando los brazos con gesto interrogante.

Y entonces lo entendí, al ver que de mi  brazo izquierdo colgaba una bolsa idéntica a la que había cogido del suelo y llevaba en mi mano derecha.

Por más que traté de explicar a la señora mi despiste, la expresión de su cara me estaba diciendo que no creía palabra.

Me sentí francamente mal, porque aquella no era mi línea habitual en la que los conductores me conocían y habrían dado fe de que acostumbro a olvidar bolsos, libros, paraguas, fulares… Y, en alguna ocasión, hasta las bolsas de la compra. Llevarme cosas de otros…, era la primera vez. Pero está claro que por algo se empieza…

6 comentarios en “Genio y figura

  1. Jajaja !!! Menudos despistes !!! Son de tal “dimensión que yo, en algún momento me preguntaría, al salir a la calle… Vamos a ver: Soy yo, o es otra la que sale…? Jajaja !!!

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  2. Desconozco quien ha sido el autor, del comentario, sobre la fiesta del Santísimo Cristo de los Navegantes. Pero quien fuera, mi más sincera felicitación, porque me ha gustado mucho. Sin lugar a dudas que conoce la historia de la misma, pero, con su permiso, yo añadiría algo más por tratarse de un Cristo que representa a nuestros queridos navegantes. Hablaré de la época de nuestras madres, incluso de nuestras abuelas porque ellas, precisamente, serían las mejores “pregoneras”de lo que aquí voy a narrar y que comenzaré así: Por aquel entonces, raro era la casa donde no hubiera un navegante; y a veces más. Eran el sustento, sin lugar a dudas, de todas aquellas familias de Palmeira. Unas más y otras menos, pero todas ellas con un nivel, en cierto modo, para vivir. Y digo, en cierto modo, porque todo dependía de la Compañía Naviera donde sus maridos estuvieran “enrolados”. Y esa era, precisamente, la la diferencia de la economía en las familias. Y esto se notaba en las ocasiones que frecuentabas sus casas. Por eso, como los hombres de Palmeira, eran luchadores por naturaleza…No conformándose con ese poco, o nada…decidieron probar fortuna en las Américas. Y aprovechando la ruta de sus buques mercantes, “desertaban de los mismos. En muchas ocasiones, sin papeles y con lo puesto, para buscarse una economía más “saneada”. Y así fue, como uno, tras otro…buscaron una mejor situación para ellos; pero sobre todo para sus familias. Y digo para sus familias, en el plano económico, ya que los “comienzos” de estos “valientes” hombres allí…( conozco muchas de estas historias) no fue precisamente un camino de rosas porque en cualquier momento les podría coger el Servio de Inmigración y deportar, expulsarles a España. Y eso, ellos, no lo deseaban por nada, a pesar de los muchos “escollos” ,que se podrían encontrar, con tamaña aventura. Y siguiéron, sin desfallecer, hasta el final. Llevándose, más tarde a sus mujeres e hijos y yernos, si los había. Y termino. Podría continuar, incluso permitirme el lujo de escribir, un pequeño libro, sobre el tema, pero lo dejo para quien esté realmente cualificado para ello. De mi, sólo una pequeña aportación. A todos vosotros, queridos navegantes, mi respeto y afecto sincero de una parroquiana más.

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    • Precioso comentario el dedicado a los navegantes. Pero creo que también debemos ensalzar la dura labor de las mujeres -abuelas, madres, esposas- que sacaron adelante a los hijos (y la tierra), en ausencia de los hombres, sin más ayuda que sus manos y fuerza de voluntad. Animo a Cuky a que nos cuente algunas de esas historias.

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